¿Qué son las páginas de cortesía?

Os habréis dado cuenta de que los libros incluyen casi siempre una o varias páginas en blanco. Son lo que se conocen como “páginas de cortesía” o también «hojas de respeto», y su posición habitual es al principio y al final del libro.

Si tenéis curiosidad, hojead algunos de los volúmenes de vuestra biblioteca. Veréis que cada editorial tiene sus propias políticas –por así llamarlo– a la hora de insertar estas páginas de cortesía. Algunas introducen una página al principio y otra al final, otras insertan dos al principio y ninguna al final, otras –como hace Trea en el libro que tengo ahora en mis manos: Manual de estilo de la lengua española MELE 4– solo inserta una al principio, otras editoriales incluyen esas páginas en papel cartulina de color…

En fin, que cada maestrillo tiene su librillo.

Ahora bien, ¿cuál es el sentido de introducir páginas en blanco en los libros, si precisamente lo que nos interesa es el texto?

Las páginas de cortesía, como sugiere su nombre, tienen por objetivo cumplir cierto protocolo de cortesía respecto al lector. Se insertan por al menos tres motivos:

Estética: Sirven para mejorar la apariencia y estructura del libro, proporcionando un espacio visualmente agradable antes de la portada y después del contenido principal. Un libro que no ofrece estas páginas transmite cierta impresión de «apretadura», de falta de «aire».

Práctica: Se utilizan para pegar la guarda que mantiene el libro unido a las cubiertas, brindando estabilidad y durabilidad al conjunto.

Personalización: Permiten a los lectores escribir dedicatorias, hacer anotaciones o incluso realizar dibujos que añadan un toque personal al libro.

Por mi parte, las utilizo con frecuencia a modo de índice personal. Por ejemplo, si encuentro un fragmento que me gustaría releer, tras subrayarlo indico en ese índice personal en qué página se encuentra. Y también, por deformación profesional, voy anotando los errores lingüísticos (erratas, faltas de puntuación y de ortografía, redundancias, etcétera), a no ser que esos atentados contra el lenguaje abunden, en cuyo caso dejo de anotar esos errores (y seguramente abandono también la lectura del libro).

En fin, a modo de resumen, las páginas de cortesía cumplen funciones estéticas y prácticas, contribuyendo a la presentación y durabilidad de un libro, además de brindar un espacio para la personalización por parte de los lectores.

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